Blade Runner Recortes de prensa
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RECORTES DE PRENSA

"La imagen que se da del planeta Tierra a través de la ciudad de Los Ángeles no puede ser menos atractiva: las calles de la ciudad presentan un angustioso hacinamiento humano con abundancia de ciudadanos orientales y sudamericanos (uno de los neones que anuncia un espectáculo ostenta el nombre de "Dolores García": una de las propuestas más sugerentes de la película está en ese apunte de que las grandes ciudades norteamericanas del siglo XXI se han convertido en guetos para los que en EE.UU. son considerados ciudadanos de tercera, casi una colonia tercermundista); la lluvia sucia cae con monótona persistencia, las calles son barridas con focos, y los neones, todos de colores chillones, contribuyen a aumentar la sordidez del conjunto; los spinners (coches policiales) sobrevuelan la ciudad; en los alto de los edificios, la publicidad de la Coca-Cola sigue amenazando a todos, y en un gigantesco mural de vídeo una japonesa canta en primer plano una canción oriental cuya cadencia confiere un extraño tono lánguido y fantasmagórico a los planos de exteriores."

JOSÉ MARÍA LATORRE, Dirigido por. Octubre 1982.

"Ridley Scott utiliza todas las convenciones del cine negro, como la voz en off del narrador, sabiamente combi­nadas con fórmulas incorporadas de la ciencia-ficción y del cine de terror. Para dar vida a los principales protagonistas seleccionó un espléndido reparto formado por ilustres des­conocidos, los hoy consagrados Sean Young, Rutger Hauer, Daryl Hannah, y una futura estrella, Harrison Ford, cuyo sorprendente cambio de registro respecto al papel que le dio fama -ya no es Han Solo, el héroe sin mácula, sino un per­dedor, un cazarrecompensas cansado de luchar- permitió vislumbrar al gran actor que hoy en día es. Apoyado en un soberbio guión, una atmósfera lúgubre y unos efectos especiales brillantes y convincentes, obra de Douglas Trumbull, el cineasta británico realizó un filme lleno de sugerencias con escenas magistrales que hablan por sí mismas de la categoría de un director. Secuencias llenas de ternura como el beso de despedida del jefe de los repli­cantes a su amada muerta, el plano de sus lágrimas mez­clándose en su rostro con la lluvia o el apasionante duelo final, rematado con una inesperada y lírica conclusión -la muerte de la máquina regalando la vida a su perseguidor- proporcionan por primera vez en el cine de Scott ese hálito poético que tanto echábamos en falta."

JUAN TEJERO. Cinerama. Noviembre 1982.

"Blade Runner fue presentada en el último festival de Venecia donde sorprendió a quienes confiaban esperanzados en que la nueva obra del director de Alien aportaría un mundo imaginativo capaz de enseñar a los demás para qué podían servir la libertad y los medios. De ahí que decepcionara a gran parte de los críticos que Ridley Scott se limitara a inspirarse en Metrópolis -que Fritz Lang dirigió en 1927- para no superarlo. Más terrorífica fue aquella ciudad inventada por el cineasta alemán que la calle del barrio chino de Los Ángeles donde Scott ha situado a sus personajes: el humo, la suciedad, la aglomeración de los transeúntes son evidentemente terribles, pero el edulcoramiento de la vulgar peripecia del protagonista en que ella se sitúa y la confusión con que está rodada convierte en monótono cartón-piedra lo que quizá estuviera concebido como estrella de la película. Mucho más decepcionante aún cuando los productores no han dudado en amontonar en esa calle los más variados anuncios sobre artículos que quizá continúen vigentes en 2019, año en que se sitúa la acción, pero que son ahora inmediatas invitaciones al consumo: desde refrescos multinacionales a conocidas compañías aéreas, pasando por productos electrodomésticos, tecnológicos y de recreo. Blade Runner más parece en ocasiones un spot televisivo que una película hecha seriamente. Debería costar menos la entrada."

DIEGO GALÁN, El país. 2 de febrero de 1983.

"La película es, sobre todo, una permanente agresión visual. Claroscuros mezclados con alucinaciones rabiosas, producidas por neones de gran potencia y cromatismo. Humos de vehículos, llamaradas de gas, vahos de viviendas, en sucesión agobiante. Y, dominándolo todo, las sucesivas apariciones de esa inmensa ciudad abigarrada de enormes edificios puntiagudos y extraños, que contrastan con las muchedumbres variopintas de sus calles: razas, modas, esnobismo, abandono, sexo, dispendio y un largo etcétera. La civilización ha devenido un caos permitido, quizá por ineludible, y por ello mismo los espacios siderales se han convertido en los futuros paraísos. La investigación y acción de Deckard se producen en tal contexto visual, que confiere a la pelicula un prioritario carácter de "cárcel humana" transmitido al espectador apasionadamente."

NORBERTO ALCOCER IBÁÑEZ. Cine para leer. 1983.

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