Blade Runner Sinopsis
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SINOPSIS

Sinopsis de Juan Campos, extraída de su libro “Blade Runner. Cine negro futurista.” Editorial Midons,1998.

Los Ángeles, noviembre del 2019. La robótica ha evolucionado hasta llegar a fabricar androides prácticamente iguales a los seres humanos llamados replicantes que son utilizados para colonizar otros planetas a los que los humanos que pueden permitírselo se han desplazado ante el proceso de degradación en que se encuentra nuestro mundo. Desde que tiempo atrás protagonizaran una sangrienta rebelión, los replicantes tienen prohibida su entrada en la Tierra, y para evitarlo se ha creado un cuerpo especial de la policía formado por blade runners, agentes encargados de matarlos, aunque se prefiere utilizar la palabra retirarlos.

La poderosa Corporación Tyrell ha diseñado el, hasta ahora, modelo más avanzado de replicantes, los Nexus 6, más fuertes e inteligentes que los propios ingenieros genéticos que los diseñaron aunque con una vida limitada a cuatro años. Cuatro de ellos, tras rebelarse en las colonias exteriores y matar a 23 personas, han llegado a la Tierra y la policía sospecha que han intentado infiltrarse como trabajadores en la Corporación Tyrell. En el momento en que arranca el filme, uno de ellos, Leon (Brion James), que lleva seis días trabajando en la corporación, está siendo sometido por parte de un blade runner al test de Voight-Kampff, un test que mide la empatía. La carencia de esta es precisamente lo que distingue a los replicantes de los seres humanos. Leon, temiendo verse descubierto, asesina a su investigador y huye.

Ante el peligro que representan cuatro Nexus 6 sueltos por Los Ángeles, el jefe de los blade runners, Bryant (M. Emmett Walsh), envía a uno de sus agentes, Gaff (Edward James Olmos), a que lleve a su presencia al mejor de sus hombres, Deckard (Harrison Ford), que tiempo atrás abandonó el cuerpo. Convencido por su antiguo jefe, Deckard aceptará hacerse cargo del caso no sin antes mostrar su extrañeza por el hecho de que cuatro replicantes hayan venido a la Tierra, precisamente el único lugar en que su sola presencia es castigada con la muerte.

Deckard inicia sus pesquisas en el impresionate edificio de la Corporación Tyrell donde, a instancias del propio Eldon Tyrell (Joseph Turkel), somete al test de Voight-Kampff a una hermosa mujer llamada Rachael (Sean Young). Para su sorpresa, el test revela que Rachael es una replicante y Tyrell le explica en privado que se trata de un nuevo modelo más perfeccionado puesto que ella misma, a la que se le han implantado recuerdos de una niñez inexistente, no lo sabe aunque empieza a sospecharlo.

Mientras tanto, Leon y otro replicante, Roy (Rutger Hauer), visitan a un anciano oriental, Chew (James Hong), que se encarga de diseñar los ojos de los replicantes para la Tyrell. Lo que Roy y Leon quieren saber, y ese es el motivo de su venida a la Tierra, es cuánto tiempo le queda de vida y quién puede modificarlos para vivir más. Chew les contesta que sólo el jefe Tyrell puede darles esas respuestas y, antes de que Leon le asesine, les da el nombre de alguien que puede llevarlos hasta él: J.F.Sebastian.

 

Al mismo tiempo, Deckard acude al hotel donde vivía Leon y encuentra pistas que le llevan a otro de los replicantes, Zhora (Joanna Cassidy), una hermosa mujer que trabaja en un club nocturno ejecutando un número erótico con una serpiente artificial. Al verse descubierta, Zhora huye del blade runner por las abarrotadas calles de Los Ángeles y finalmente este, por la espalda, la abate a tiros.

En el mismo lugar de los hechos, Deckard recibe la felicitación de su jefe que además le informa de que Rachael ha huido de la Tyrell pasando a convertirse en otro objetivo del blade runner. Este, que precisamente había llamado a Rachael para que se reuniera con él, no ha tenido tiempo de recuperarse de la noticia cuando es atacado por Leon, que ha visto la muerte de Zhora escondido entre la multitud. Ante la superior fuerza de Leon, Deckard no tiene ninguna opción, y cuando está a punto de morir, un disparo de Rachael abate al replicante salvándole la vida. Desoyendo sus órdenes, Deckard lleva a Rachael a su apartamento y le da refugio.

Los dos replicantes supervivientes, Roy y la rubia Pris (Daryl Hannah), han encontrado cobijo, mientras tanto, en la casa de J.F.Sebastian (William Sanderson), un diseñador genético de la Tyrell que padece el síndrome de Matusalén, un proceso de envejecimiento de las células que le ha condenado a permanecer en la Tierra. Fascinado por la belleza de Pris, accede a llevar a Roy ante la presencia de Tyrell. Por fin ante su creador, Roy le expresa su deseo de vivir más, pero la contestación de Tyrell es tajante: nada puede hacerse para prolongar su vida. Frustrado, Roy le asesina al igual que a Sebastian y sale del edificio de la Tyrell sabiendo que está condenado a morir.

Cuando la policía descubre los cadáveres, Deckard escucha la noticia por su radio y acude a la casa de Sebastian. Allí se encuentra Pris, esperando la vuelta de Roy, y el blade runner le dispara hasta matarla. Poco después regresa Roy, descubre el cadáver de su compañera y, desesperado, se enfrenta a Deckard en un duelo desigual pues el replicante le somete a un durísimo castigo. En plena persecución, Roy empieza a sentir los primeros síntomas de que va a morir, pero no ceja en su empeño de perseguir al blade runner y este, en su huida desesperada, queda colgando de la terraza del edificio suspendido en el vacío. Cuando va a caer y morir irremisiblemente, Roy salva su vida para poco después, tras pronunciar unas bellas palabras, morir ante la incredulidad del blade runner.

Inmediatamente aparece de nuevo Gaff, que le da a entender que Rachael está muerta. Deckard corre a su apartamento y descubre que está viva y, además, que Gaff ha estado allí antes y ha rehusado matarla. La pareja huye entonces a través de un paisaje bello y luminoso.

 

 

Sinopsis de José María Latorre, extraída de “Blade Runner / Amarcord.” Libros Dirigido, 2000.

En el año 2019, la ciudad de Los Ángeles se ha convertido en un mostruo demográfico. Una lluvia sucia cae persistente sobre sus calles ruidosas, llenas de humos presuntamente hediondos, recorridas por haces luminosos y sobrevoladas por los vigilantes “spinners” policiales, en las que convive una muchedumbre multiracial. Una de las empresas más poderosas de Los Ángeles es la Tyrell Corporation, que se dedica a la creación de unos robots virtualmente idénticos a los seres humanos, a los que han dado el nombre de replicantes. La generación de replicantes más perfecta creada por la Tyrell es la llamada Nexus 6, cuyos componentes son utilizados como esclavos por los humanos, que les hacen desempeñar los trabajos más duros en las colonias espaciales.

Seis modelos Nexus 6 se han rebelado en una de esas colonias y tras asesinar a veintitrés personas han regresado fugitivos, a la Tierra, donde los replicantes han sido declarados ilegales. Para hacer frente a este tipo de eventualidades, los humanos han creado una brigada especial compuesta por hombres conocidos con el nombre de blade runner, cuya misión es acabar con los replicantes. Una actividad a la que no se denomina ejecución sino “retiro”. Rick Deckard (Harrison Ford) ha sido uno de esos hombres: “ex-policía, ex-blade runner, ex-asesino”, como dice él de sí mismo, pero también “ex-marido” (explica también que su ex-esposa le llamaba “pescado frito”), ahora es un solitario que deambula desocupado por los bares sushi que hay en las apretadas calles de Los Ángeles.

De los seis replicantes rebeldes, tres mujeres y tres hombres -de quienes se sospecha que tratan de introducirse en la Tyrell Corporation-, sólo quedan cuatro con vida. Uno de ellos, Leon (Brion James), asesina a un experto blade runner, Holden (Morgan Paull), cuando éste le está sometiendo a un test de verificación de identidad cuyo objetivo es detectar a los posibles infiltrados en la empresa. Tras el asesinato de Holden, y ante la dificultad y el peligro que presenta el caso de los cuatro Nexus 6 que andan sueltos por la ciudad, Bryant (M. Emmet Walsh), el antiguo jefe de Rick Deckard, da órdenes a su subordinado Gaff (Edward James Olmos) de que lo lleve ante su presencia con el propósito de admitirle de nuevo como blade runner y encargarle del “retiro” de los cuatro replicantes proscritos (o “pellejudos” como suele llamarlos él despectivamente). Rick se ve obligado a aceptar el caso, pero se hace una pregunta desde el primer momento: ¿por qué los replicantes rebeldes se han arriesgado a volver a la Tierra, donde sin duda van a ser “retirados”? Bryant le muestra en pantalla los rostros de los cuatro proscritos vivos, Zhora (Joanna Cassidy), Leon (Brion James), Batty (Rutger Hauer) y Pris (Daryl Hannah), y le explica que la vida de éstos ha sido programada sólo para cuatro años para impedir que, siendo como son un modelo altamente perfeccionado, lleguen a tener sus propias emociones.

Los primeros pasos de Deckard en su nueva misión como blade runner reincorporado le llevan hasta el edificio piramidal donde está enclavada la Tyrell Corporation. Allí conoce a una bella mujer, Rachael (Sean Young), a la que por encargo del propio Tyrell (Joe Turkel) somete al test de verificación de identidad después de que ella le haya preguntado si nunca, en su oficio, ha retirado a un humano por error. El cuestionario arroja un resultado sorprendente para rick: Rachael no es un ser humano. No sin satisfacción por su logro, Tyrell le explica al perplejo Deckard que Rachael es el resultado de un nuevo experimento y que ella ignora que en realidad es una replicante. El nuevo modelo todavía es más perfecto que los anteriores, puesto que se ha conseguido crear en él la ilusión de los recuerdos.

Rick Deckard acude a la casa donde vivía el replicante Leon y descubre en la bañera una especie de escama, que guarda cuidadosamente en un sobre de plástico, así como varias fotografías que estaban escondidas en un cajón. Mientras tanto, Leon se ha reunido con Batty -quien parece ser el jefe de los replicantes fugitivos-, y le comunica que la policía ha estado en su casa. Luego, ambos recorren las abigarradas calles hasta llegar al almacén frigorífico donde un anciano oriental se encarga de diseñar y elaborar para la Tyrell los ojos de los replicantes. Batty está obsesionado con la idea de que es un ser perecedero y quiere saber los datos relativos a su morfología y a su longevidad, así como su fecha de emisión; unas respuestas que sólo puede darle el gran jefe, Tyrell, el hombre que diseñó su cerebro. Leon desgarra el traje protector del oriental -condenándole así a una muerte segura: la atmósfera del interior es glacial-, y Batty mira amenazadoramente los ojos del hombre que diseñara los suyos. Antes de morir, el oriental le dice a Batty que la única persona qu puede llevarle hasta el mismo Tyrell en persona es un hombre llamado J.F.Sebastian.

Cuando Rick Deckard regresa a su casa se encuentra con la sorpresa de que Rachael le está esperando allí. El test al que ha sido sometida la ha llenado de dudas en torno a su verdadera naturaleza. Angustiada, le muestra a Rick una fotografía en la que aparece junto a su madre, pero él le explica que eso no es real y que todos sus recuerdos están implantados. Llorando, Rachael abandona la casa de Deckard. Al quedarse solo, éste observa la fotografía que ha dejado la mujer. Se siente conmovido por el dolor de Rachael, y duda por primera vez: “se supone que los replicantes y los blade runner no deben tener sentimientos, ¿qué me está pasando?”. En esos momentos, Rick cree saber por qué Leon hace fotografías: si los replicantes guardan fotografías es porque necesitan tener recuerdos.

Siguiendo un plan ideado por Batty para ponerse en contacto con J.F.Sebastian, el diseñador genético de la Tyrell Corp., la rubia replicante Pris se oculta en la calle, entre unas basuras. Sebastian (William Sanderson) la encuentra allí y a la mujer no le resulta difícil conseguir que la invite a subir a su casa, en el “Bradbury Building”, donde vive solo rodeado de maniquíes y grotescas criaturas de su propia invención (“me fabrico amigos”, explica). Sebastian le cuenta a Pris que está afectado de una enfermedad llamada “síndrome de Matusalén”, consistente en un acelerado envejecimiento de las células, y ella le comunica que al día siguiente espera recibir allí la visita de unos amigos.

 

Volver al hogar

 

Solo en su casa, Rick Deckard observa las fotografías tomadas por Leon. Un detalle le llama la atención en una de ellas y va haciendo suvesivas ampliaciones de ese detalle hasta que consigue vislumbrar el rostro de una mujer, en el que reconoce a la replicante Zhora. Su siguiente paso es mostrar la escama que encontró en la bañera a una vendedora callejera de pescado, quien tras examinarla con atención le aclara que se trata de una escama de serpiente manufacturada, pero de buena calidad, que ostenta incluso la numeración del fabricante, un oriental llamado Abdul. Éste le explica a Deckard que hizo la serpiente, por encargo, para un hombre llamado Taffey Lewis (Hy Pyke), propietario de un club en el barrio chino. Rick se dirige rápidamente al club y, dentro del abarrotado local, le pregunta a Taffey Lewis por Zhora, al tiempo que le muestra la fotografía. El hombre niega conocerla, pero Rick se da cuenta de que está mintiendo. Rick Deckard todavía intenta, desde el club de Lewis, un acercamiento afectivo hacia Rachael a través de una conversación telefónica mediante la cual la invita a que se reúna con él en el club. “No es de mi estilo”, rechaza Rachael cortando bruscamente la comunicación. En ese momento se anuncia la actuación de una tal Salomé con su serpiente. Rick se dirige hacia el camerino de la mujer y, tras reconocer que se trata de la buscada Zhora, pretexta que es un enviado del “Comité de Abusos Morales” en busca de agujeros en las paredes -de los que algunos, dice, se sirven para espiar la desnudez de las mujeres-, y se dedica a inspeccionarlo mientras ella toma una ducha y se prepara para su actuación. Al salir del baño, Zhora ataca inesperadamente a Rick, quien es salvado de ser estrangulado gracias a la irrupción de una compañera de trabajo en el camerino. Zhora sale huyendo y Rick Deckard corre tras ella pistola en mano, preparado para disparar. Tras una larga persecución a través de las calles, rick consigue matar a Zhora. Pero el blade runner no experimenta por ello ninguna satisfacción: confiesa sentirse como si hubiera matado a una mujer de verdad. Bryant aparece en el lugar del suceso para recordarle a Rick que debe matar también a Rachael, la replicante que ha sido descubierta gracias al test efectuado en presencia de Tyrell. La escena de la muerte de Zhora ha tenido un testigo: Simon (*), quien se aprovecha de la debilidad de Rick para atacarle. Rachael interviene matando a Simon (*) de un disparo cuando éste ya se dispone a hundir con sus dedos pulgares los ojos del blade runner.

De nuevo en casa de Rick, Rachael le pregunta si la perseguiría para darle caza en el caso de que decidiera huir hacia el norte del país. “No lo haría, te debo la vida”, reconoce Deckard. La abatida Rachael quiere saber más cosas sobre sí misma, en especial lo referente a su longevidad. Mira al cansado Rick tentado por el sueño, luego observa las fotografías de mujeres reales que éste guarda en su piso y se siente invadida de tristeza. Cuando va a marcharse de la casa Rick, que ha despertado, se lo impide y trata de iniciarla en la idea humana del amor.

Entre tanto, Batty llega a la casa del diseñador genético J.F.Sebastian e informa a Pris de que ya sólo quedan con vida ellos dos. El enfermo Sebastian los mira con cierto sentimiento de envidida, pues los considera una invención perfecta, pero Batty, pensando en el irreversible proceso de su muerte, replica que ellos tres tienen mucho en común. Su objetivo es entrevistarse con Tyrell para intentar conseguir de él un alargamiento de su vida y, como le dijo el diseñador de ojos, eso es algo que sólo Sebastian puede ayudarle a alcanzar. Para llegar a Tyrell se aprovechará de una partida de ajedrez que J.F.Sebastian mantiene desde hace tiempo con el Gran Jefe. En efecto, Batty obliga al diseñador genético a ir juntos hasta el edificio de la Tyrell Corporation y desde el ascensor que sube a ambos al último piso, donde vive Tyrell, Sebastian solicita una entrevista alegando e pretexto de la partida de ajedrez.

Tyrell no parece extrañarse al ver que Batty entra con Sebastian. Incluso manifiesta sus sorpresa por que no hubiera ido todavía. “No es fácil conocer a tu creador”, contesta Batty antes de exponerle sus inquietudes existenciales y su deseo de vivir más tiempo. “Fuiste formado perfecto, pero no para durar” es la respuesta de Tyrell. Batty reacciona besando violentamente en la boca a su creador y a continuación le estruja la cabeza y le aplasta los ojos con los pulgares. Sebastian contempla la escena y por la mirada de Batty intuye que va a sufrir la misma suerte que el Gran Jefe.

La policía ha descubierto en la Tyrell Corporation los cadáveres de Tyrell y Sebastian, y ordena a rick Deckard que vaya al edificio de apartamentos “Bradbury” donde vivía el diseñador genético. Al entrar en el piso de Sebastian, Rick es recibido por los seres creados por el inventor asesinado. Luego inspecciona la casa sin darse cuenta de que Pris espía sus movimientos simulando que es una muñeca oculta tras un velo. De repente, la replicante le golpea y salta sobre él. Rick se defiende como puede de las ágiles agresiones de Pris hasta que se ve obligado a disparar dos veces contra ella: Pris muere entre violentos espasmos. Batty llega a la casa de Sebastian antes de que Rick haya podido marcharse. Al ver en el suelo el cadáver de su compañera, Batty la besa en los labios y, desesperado, se moja los suyos con la sangre de la muerta antes de enfrentarse aullando con el blade runner. La pelea entre ambos se va decantando claramente a favor de Batty, que llega a romper dos dedos de Rick, uno en el nombre de Zhora y otro en el de Pris. Pero durante la pelea Batty nota cómo la muerte se va apoderando poco a poco de su cuerpo: su tiempo de vida está expirando. Afectado por haber leído el miedo a la muerte en los ojos de Rick, lo que de alguna manera lo convierte en su semejante, le salva la vida cuando éste se halla a punto de caer al vacío desde la terraza del edificio, no sin decirle que ahora sabe “lo que significa ser esclavo, vivir con miedo”. Sus últimas palabras antes de morir son: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais; he visto atacar naves en llamas más allá de Orion; he visto rayos C. brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhäuser... Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.

“Ha hecho un buen trabajo, supongo que ya está acabado; (...) lástima que ella no pueda vivir, pero ¿quién vive?”, es el saludo que le hace Gaff a rick Deckard cuando lo ve salir del edificio Bradbury. Sin hacerle caso, Rick va en busca de Rachael, pero no para terminar su trabajo como sugería Gaff. Ambos se alejan en coche de la ciudad, a través de un paisaje limpio y luminoso.

(*) Esto es claramente un error, el nombre que debería aparecer en vez de Simon es Leon.